La Fe – Una breve introducción

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El tema de la Fe es uno de los más hablados, e incluso gastados, en el mundo cristiano.

Sin embargo, son pocas las personas que hablan de la Fe de una forma verdaderamente práctica. Principalmente se debe a que tenemos el concepto griego de la fe, el “pistis”, que básicamente significa “aceptar algo como verdadero”. Pero el concepto bíblico de la fe es mucho más profundo que eso.

Para comenzar, pensemos en el origen lingüístico de la Fe en la Biblia. En hebreo, la palabra ocupada para Fe es “Emunah”, cuya mejor traducción sería “Confiar en el Creador”. Vale también aclarar que “Emunah” es un verbo, por lo cual lo más apropiado es traducirlo como “confiar” y no como “confianza”. El “pistis” griego es mucho más simple que la “Emunah” hebrea, porque es mucho más fácil aceptar como verdadera la idea de que Dios existe y que todo lo puede, pero es mucho más difícil vivir confiando en el Creador, y ya veremos por qué.

¿En qué consiste este Confiar en el Creador”

Confiar en el Creador significa bajar al corazón algunos principios y actuar en base a ellos. Algunos de estos principios son:

  1. “Lo que es imposible para el hombre, es posible para Dios”. Un médico puede decir que una enfermedad es incurable, pero Dios puede curar esa enfermedad. Desde un punto de vista racional puede parecer imposible conseguir un determinado puesto de trabajo o en una determinada empresa, pero Dios puede hacer que ocurra. En eso consiste ese principio, en aceptar que Dios no tiene los límites que tenemos los humanos, que Él puede hacer cosas que para nosotros son imposibles.

  2. “Nada se escapa del control de Dios”. Aunque una persona consiga aceptar que para Dios es posible lo que para el hombre es imposible, a veces sigue creyendo que algunas cosas no dependen de Dios. Algunas personas creen que su desgracia se debe a su jefe, que no les quiere dar un puesto de trabajo; que la multa de tránsito se debe a la maldad del policía; culpan a los gérmenes de esa gripe que no se les quita; o incluso culpan a Satanás de sus desgracias, creen que Dios y Satanás están en una especie de guerra y que Dios no puede controlar lo que Satanás haga (a pesar de que el libro de Job deja en evidencia que Satanás actúa solo cuando Dios se lo permite). Aquel que acepta este principio, acepta que TODO está bajo el control de Dios, que las cosas ocurren porque Él lo provoca o porque Él lo permite, pero siempre ocurren porque Él así lo quiere. Este principio en ningún momento contradice a la razón: probablemente el jefe no sea tan buena persona, probablemente ese policía de tránsito tampoco lo sea, definitivamente los gérmenes juegan un rol en la enfermedad; pero una persona con Fe, con Confianza en el Creador, sabe que Dios está detrás de todas esas cosas, y que si están ocurriendo es porque Él así lo está permitiendo.

  3. “Así lo quiere Dios”. Este principio va de la mano con el anterior. Si Dios tiene el control de todo y nada se escapa de su control, eso significa que las cosas malas que ocurren también ocurren porque Dios lo permite, y si Él permite que ocurran es porque Él así lo quiere. Este principio es difícil de interiorizar. Perder un trabajo, sufrir un accidente que le dejó algún impedimento, padecer repentinamente una grave enfermedad. Una persona con Fe, que Confía en el Creador, confía en que todas esas cosas malas que ocurren, ocurren porque Dios así lo quiere. En el mundo cristiano mucha gente logra llegar a este punto, cuando dicen “que se haga la voluntad de Dios” o cuando alguien está desconsolado y le dicen “esa fue la voluntad de Dios”. Pero cuando dicen algo así, es común que surja la interrogante “pero, ¿por qué?” o “¿por qué Dios permitió que esto sucediera?” y esperan una respuesta de lo Alto. Como personas influenciadas con el pensamiento griego, siempre estamos cuestionándonos el porqué de las cosas, y ante esos cuestionamientos los demás lo único que a los demás se les ocurre responder es “así lo quiere Dios, simplemente acéptalo”, lo cual es una terrible respuesta ante alguien que se hace estas preguntas. Sin embargo, el siguiente principio nos da un poco de luz para entender el porqué a veces Dios quiere que las cosas se den en la forma en que se dan.

  4. “Todo es para bien”. Una persona que confía en el Creador, acepta que TODO lo que ocurre, Dios permite que ocurra para su bien. Dios, como el Padre amoroso que es, quiere solamente nuestro bien, como dice el profeta Jeremías “los planes que tengo para ustedes, planes de bienestar y no de calamidad” (Jeremías 29:11) Pero procurar el bien a un hijo no significa proveerle siempre gozo y placer, sino que a veces significa producirle un poco de sufrimiento para hacerle un bien mayor. Por eso, una persona que tiene su Fe y confianza puesta en el Creador, acepta que todo lo que ocurra, incluso lo malo y lo que le produce sufrimiento, Dios lo permite para su bien

  5. “¿Qué quiere Dios de mí?”. Una persona que Confía en el Creador, acepta que le ocurren cosas malas porque Dios así lo quiere y que lo permite para el bien de la persona. Pero cuando una persona experimenta algo que considera malo no se detiene simplemente a decir “Esto que ha ocurrido, ocurrió porque así lo quiso Dios, y si lo quiso es para mi bien… así que simplemente debo aceptarlo”. Una persona que piense así tiene ya un buen nivel de Fe, pero le falta preguntarse ¿qué quiere Dios de mí?, ¿por qué Dios permitió que esto me ocurriera?, ¿qué es lo que Dios me está tratando de decir?, ¿qué es lo que Dios está tratando de insinuarme?. Una persona en este nivel se pregunta “¿por qué?” pero no esperando una respuesta de lo Alto, no esperando una respuesta externa que le dé una explicación del plan detrás de su sufrimiento, sino que se pregunta “¿por qué?” buscando una respuesta en su corazón: ¿habré hecho algún daño por el cual estoy pagando? ¿habrá alguna falla en mi conducta que Dios quiere que corrija? ¿estaré rompiendo alguno de los mandamientos de Dios? ¿qué es lo que el Señor está intentando enseñarme con esta prueba?.

Una persona puede ir por la vida sin pensar en Dios. Puede ir por la vida pensando que no necesita de Dios, o pensando que Dios no tiene capacidad de ayudarlo, o pensando que con sus propias fuerzas es capaz de vivir su vida. En esos casos Dios simplemente da un paso atrás, y deja que la persona dependa de aquello en lo que pone su confianza: si la persona cree que puede hacer las cosas con su propios esfuerzos, pues que lo haga; si una persona cree que su bienestar depende del gobierno, pues Dios dejará que eso sea así; si una persona pone su confianza en su jefe, pues Dios dejará que esa persona quede a merced su jefe. Dios no es manipulador, Él no coaccionará, forzará, ni obligará a nadie a buscarlo. Dios no le mete zancadilla a una persona para hacerlo tropezar, para luego ponerle el pie encima y no permitirle levantarse hasta que la persona decide clamar a Él (que es la imagen que a veces nos pintan en el cristianismo moderno, que corresponde más a un dios griego o romano que al Dios de la Biblia). Dios respeta el deseo de cada ser humano de no tener una relación con Él, y cuando una persona desea eso Dios mantiene la distancia tal como la persona quiere.

Sin embargo, para aquellas personas que se voltean a Dios y deciden poner su confianza en Dios, entonces Él tiene misericordia de ellos y toma el control de sus vidas. Pero eso no significa que todo comenzará a ser perfecto. Si una persona acepta que Dios tiene el control de su vida, entonces Dios comienza a actuar en la vida de esta persona, y eso a veces significa educar e incluso disciplinar a la persona, tal como dice en Proverbios “el Señor disciplina a los que ama” (Proverbios 3:12). A veces las personas quisieran buscar a Dios y únicamente obtener placer, pero si una persona decide poner su confianza en Dios entonces debe aceptar el paquete completo, porque confiar en Dios significa aceptar aquello que Él determine que es mejor para nosotros, y eso significa que recibiremos insinuaciones, pruebas, sufrimientos, y eso significa estar atentos a aquello que nos produce sufrimiento para tratar de entender qué es lo que Dios está tratando de insinuarnos.

A veces una persona decide buscar más de Dios esperando que las cosas mejoren, pero extrañamente lo que ocurre es que la persona comienza a vivir más difícultades que cuando no buscaba de Dios, y por eso a veces escuchamos que dicen “siento que me iba mejor cuando era un inconverso”. Ese fenómeno de hecho tiene sentido, porque un inconverso no ha puesto su confianza en Dios y por lo tanto Dios no lo disciplina; pero en el momento en que esa persona decide comenzar a confiar en Dios es entonces cuando Dios comienza a guiar a la persona, a disciplinarla, a lanzarle insinuaciones sobre las cosas que la persona debe cambiar y mejorar; y todo eso puede darle a la persona la sensación de que las cosas han empeorado en lugar de mejorar. Pero aquella persona que logre sobreponerse a esas pruebas, verá que a la larga el resultado será bueno y las cosas serán mejores, tal como dice el apostol Pablo “… los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien…” (Romanos 8:28).

¿Cómo tener Fe, cómo confiar en el Creador, en el día a día?

Aquí hay algunas ideas de cómo aplicar la fe en el día a día.

  1. Recordemos, digámonos a nosotros mismos y tengamos presente “nada se escapa del control de Dios”. A pesar de las explicaciones racionales (las cuales son verdaderas), explicaciones tales como los gérmenes que causan las enfermedades, el ladron que robó, el jefe que explota al trabajador; tengamos presente que Dios está detrás de todo eso, y solo Él tiene el control de todo.

  2. Cuando algo malo nos ocurra pensemos “así lo quiso Dios”.

  3. Cuando algo malo nos ocurra reflexionemos “¿por qué me habrá ocurrido esto?”, “¿qué habré hecho que Dios permitió que esto me sucediera?”, “¿qué mal rasgo en mi persona o en mis actos quedan en evidencia con esto?” “¿qué estará tratando de insinuarme Dios con esto?”; y no esperar que las respuestas a esas preguntas vengan del cielo, sino buscarlas en nuestro interior.

  4. Cada vez que nos emprendamos en alguna actividad, tengamos presente que Dios tiene el control de todo. Si emprenderé un viaje largo en carretera, no confiar en mi habilidad como buen conductor (la cual quizás sí tengo) sino confiar en que Dios será quien tendrá el control de ese viaje. Si decidí pedirle ayuda a un amigo con una oportunidad laboral, recordar que no es ese amigo quien tiene el control de si yo obtengo ese trabajo, sino que es Dios quien tiene ese control. Si estoy enfermo, recordar que Dios me está tratando de insinuar algo con esa enfermedad, reflexionar sobre qué es lo que Dios me quiere insinuar; y si decido ir al Médico, tener presente de que el Médico es solo una herramienta de Dios para curarme si es que Él así lo quiere.

  5. Si tenemos alguna dificultad para aceptar estos principios y aplicarlos, eso es normal. La vida espiritual se edifica poco a poco, no se edifica de un día para otro. Aprender a confiar en el Creador también es algo que se aprende poco a poco.

One thought on “La Fe – Una breve introducción

  1. No digo fáciles de interiorizar. Por ejemplo lo que escribir que Dios así lo quiso. De verdad hay que conocer muchísimo a Dios y amarlo para decir algo así en una situación complicada como la muerte repentina de un familiar o un despido o una enfermedad. Por eso creo que este escrito lo tomo como un llamado a madurar más en la fe.

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