¿Que dice la Biblia sobre el divorcio?

El divorcioEl tema del divorcio no es muy popular como tema de debate. En la conciencia colectiva de la gente pareciera que existe la idea de que el asunto del divorcio está ya definido y que está establecido que el divorcio no es permitido bíblicamente, y en términos generales esa “verdad” es aceptada por la mayoria independientemente de si les gusta o no. Algunas pocas personas cuestionan si esa “verdad bíblica” debería ser diferente y permitir el divorcio, pero parece que nadie intenta cuestionar el significado del texto bíblico mismo. Pero, ¿de verdad ya está dicho todo lo que se puede decir sobre el divorcio? ¿de verdad ya está definido cómo es esto?. Quizás usted comenzó a leer este artículo creyendo que leería los mismos análisis que se supone que demuestran que la Bibia, y en especial que Jesús, prohiben el divorcio. Si usted comenzó a leer este artículo esperando eso, le tengo una noticia: se llevará una gran sorpresa.

Comencemos por el principio: ¿permite la Biblia el divorcio?

“Cuando alguien toma una mujer y se casa con ella, si no le agrada por haber hallado en ella alguna cosa indecente, le escribirá carta de divorcio, se la entregará en la mano y la despedirá de su casa. Una vez que esté fuera de su casa, podrá ir y casarse con otro hombre.” – Deuteronomio 24:1-2 RVR95

Ante la pregunta de si la Biblia permite o no el divorcio, la respuesta es: Sí, la Biblia Sí permite el divorcio. Así queda establecido en Deuteronomio 24.

Algunas personas están familiarizadas con este pasaje pero no le dan importancia porque aseguran que Jesús dijo algo diferene. Primero que nada, el Señor no es un dios cambiante, si lo fuera eso iría en contra del principio “Dios es fiel”, el asegurar que Dios es fiel viene de la base de que Dios es estable y que no cambia. ¿Qué esperanza podríamos tener si Dios fuese cambiante?, podemos confiar en Él justamente porque es fiel, y es fiel porque no cambia.

“Yo, el Señor, no cambio. Por eso ustedes, descendientes de Jacob, no han sido exterminados.” – Malaquías 3:6 NVI

Por lo tanto, Jesús no puede decir algo que contradiga lo que está establecido en la Ley, si la Ley dice que un hombre puede dar carta de divorcio a su esposa entonces Jesús no pudo venir luego a decirnos que Dios cambió de opinión y decidió que el hombre ya no puede darle carta de divorcio a su esposa bajo ninguna circunstancia.

Entonces, ¿qué fue lo que dijo Jesús?

La pregunta de los fariseos

“Algunos fariseos se le acercaron y, para ponerlo a prueba, le preguntaron: —¿Está permitido que un hombre se divorcie de su esposa POR CUALQUIER MOTIVO?” – Mateo 19:3 RVR95

Antes de analizar lo que Jesús dijo sobre el divorcio, debemos ponerle atención a la pregunta que le hicieron los fariseos, pues lo que Jesús dice sobre el divorcio lo dice en respuesta a la pregunta que le hacen los fariseos. ¿Qué preguntan los fariseos?, como podemos ver, la pregunta de los fariseos NO es “¿es permitido el divorcio?”. Los fariseos asumen que el divorcio es permitido, pues así está establecido en la Ley. La pregunta no es en relación a si el divorcio es permitido o no, sino a cuándo es permitido y cuál es un motivo válido para divorciarse. Dicho de otra manera, la pregunta de los fariseos era en relación que significaba esa expresion “alguna cosa indecente”, que aparece en Deuteronomio 24, por la cual al hombre le estaba permitido dar carta de divorcio a su mujer.

Según las fuentes históricas, en aquel entonces habían dos líneas de pensamiento dominantes: la línea de Hillel y la línea de Shammai. Hillel (abuelo del rabino Gammaliel, maestro de Pablo), tenía una línea de pensamiento muy relajada, y sobre el asunto del divorcio enseñaba que se podía dar carta de divorcio por algo tan simple como que el hombre luego de casarse descubre que su mujer no sabe cocinar; para los seguidores de Hillel ésa era una causa válida de divorcio. Shammai, por su lado, era mucho más estricto y riguroso, tanto en lo ritual como en lo moral, y él había enseñado que para darle carta de divorcio a una esposa era necesario que hubiese una causa de verdadero peso.

Al parecer, en el tiempo de Jesús la corriente dominante era la línea de Hillel, y los hombres daban carta de divorcio por cualquier motivo. De ahí viene la pregunta de los fariseos de si un hombre puede dar carta de divorcio a su esposa por cualquier motivo.

Entonces, ¿Qué dijo Jesús?

Este es el pasaje en el cual se basan para afirmar que Jesús prohibió el divorcio:

“—¿No han leído —replicó Jesús— que en el principio el Creador “los hizo hombre y mujer”, y dijo: “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo”? Así que ya no son dos, sino uno solo. Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.” – Mateo 19:4-6 NVI

Lo que Jesús está diciendo es que el matrimonio no fue hecho para disolverse, sino para perdurar. Pero atención: Jesús nunca dijo que el matrimonio es indisoluble a toda costa. Sin embargo, esta respuesta fue bastante impactante para los fariseos, quienes le preguntaron nuevamente:

“Le replicaron: —¿Por qué, entonces, mandó Moisés que un hombre le diera a su esposa un certificado de divorcio y la despidiera? —Moisés les permitió divorciarse de su esposa por lo obstinados que son —respondió Jesús—. Pero no fue así desde el principio.” – Mateo 19:7-8 NVI

Los fariseos preguntan “¿por qué Moisés MANDÓ dar certificado de divorcio?”, y Jesús contesta que Moisés no los mandó sino que “Moisés les PERMITIÓ divorciarse”. Esto es importante, pues universalmente la ley (no solo bíblica, sino en todas partes) puede hacer tres cosas:

  • Mandar
  • Prohibir
  • Permitir

En el cristianismo moderno decimos que la Biblia y Jesús PROHIBEN el divorcio. Los fariseos de la época de Jesús decían que la Ley MANDABA a divorciarse. Pero Jesús lo que en realidad nos dice que el divorcio está PERMITIDO debido a la dureza de los corazones de las personas, pero que no es el propósito original del matrimonio.

Pero finalmente, ¿qué responde Jesús a los fariseos?. Después de todo, ellos estaban preguntando por una razón válida para dar carta de divorcio. ¿Acaso Jesús no dio ninguna respuesta? eso se podría interpretar como que no existe ninguna razón válida para divorciarse. Pero si continuamos leyendo con mucha atención, veremos que de hecho Jesús sí da al menos una razón para divorciarse:

“Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, SALVO POR CAUSA DE FORNICACIÓN, y se casa con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.” – Mateo 19:9 RVR95

Revisemos otra versión:

“Les digo que, EXCEPTO EN CASO DE INFIDELIDAD CONYUGAL, el que se divorcia de su esposa, y se casa con otra, comete adulterio.” – Mateo 19:9 NVI

Como vemos Jesús nos da al menos un caso concreto donde el divorcio es aceptable: infidelidad. Ahora, recordemos que en aquel tiempo el adulterio era castigado con la muerte. Si Jesús dijera que el adulterio ya no era castigado con la muerte sino con dar carta de divorcio, pues estaría cambiando la Ley, y ya establecimos que Jesús no podía hacer eso. Por lo tanto, es posible que esa “infidelidad conyugal” o “fornicación” a la que se refiriera Jesús no se limitara únicamente al acto sexual de infidelidad, sino también a conducta indecorosa, o incluso la sospecha de adulterio (pues si bien es cierto el adulterio era castigado con la muerte, las cortes judías exigían una serie de evidencias para condenar a muerte a una persona por esta razón), o casos en los cuales la infidelidad estaba comprobada, pero el hombre no deseaba entregar a la mujer a las autoridades judías, como el caso de sus padres María y José: ellos estaban comprometidos (en aquel entonces, si estaban comprometidos se consideraban ya como esposos), pero cuando María quedó embarazada por obra del Espíritu, José creyó que María le había sido infiel, José podía acusarla ante las autoridades de adulterio, pero José no quiso hacerlo porque era un hombre justo, así que prefirió simplemente separarse de ella. Ubicando la idea en aquel tiempo: si un hombre había comprobado que su esposa le ha sido infiel, pero no quería entregarla a las autoridades, y tampoco quería vivir con ella debido a su infidelidad, pues ésta podía ser una causa aceptable para divorciarse.

Definamos qué es el adulterio

Tal vez en este momento alguien se pregunte cuál es la definición de “adulterio”. Pues bíblicamente, “adulterio” es cuando una mujer casada tiene relaciones sexuales con un hombre que no es su esposo. No importa si el hombre es casado o soltero, bíblicamente cuenta como adulterio si la casada es la mujer. Recordemos que en la Biblia habían hombres con más de una esposa, por lo cual si un hombre casado tenía relaciones sexuales con una mujer soltera, se consideraba únicamente como una inmoralidad sexual y podía hacer restitución de su pecado si tomaba a dicha mujer como esposa. Es por eso que se consideraba adulterio cuando una mujer casada se involucra con un hombre que no es su esposo. Ahora, Jesús llevó el concepto del adulterio a otro nivel, pues si leemos nuevamente el versículo 9 veremos que dice:

“Les digo que, excepto en caso de infidelidad conyugal, EL QUE SE DIVORCIA DE SU ESPOSA, Y SE CASA CON OTRA, COMETE ADULTERIO.” – Mateo 19:9 NVI

Jesús anteriormente había apelado al principio, ¿cómo fue al principio? Dios creó al hombre y luego le creó una sola mujer, por lo tanto debería ser un hombre para cada mujer; por lo tanto si el hombre deja a su esposa y toma otra mujer, adultera. Por lo tanto, si un esposo es infiel también es un motivo válido para que su esposa le solicite el divorcio.

En este punto alguien podría pensar que Jesús estaba cambiando la Ley, pero la Ley nunca establecía cuantas mujeres podía tener un hombre. Aquí Jesús no está cambiando la Ley ni está inventando nada nuevo. Él está citando el Génesis, que también es parte de las Escrituras que obedecían los fariseos, y está extrayendo una aplicación de algo que Génesis establece.

¿Es éste el único motivo válido para divorciarse? ¿Cuál es un motivo válido para divorciarse?

Una vez establecido que el divorcio sí es válido bíblicamente, y se establece que Jesús dio un motivo válido para divorciarse, surge la pregunta: “Entonces, ¿ése es el único motivo válido para divorciarse?”. La respuesta es: No, no lo es. La infidelidad conyugal no es el único motivo por el cual es válido divorciarse.

La pregunta de si el divorcio es permitido es como preguntarle a un médico si es permitido amputar un miembro: la respuesta a ambas preguntas es sí. De modo que cuando preguntamos cuál es un motivo válido para divorciarse es como si le preguntáramos a un médico cuál es un motivo válido para amputar un brazo o una pierna. ¿Qué nos respondería un médico si le preguntamos por un motivo válido para amputar un miembro?, la respuesta es que podemos amputar un miembro cuando la vida de la persona está en peligro, y es preferible que viva sin un miembro a que muera con su cuerpo completo. Eso es el divorcio: es amputarse un miembro. Recordemos que cuando Jesús hablaba del divorcio él dijo:

“Así que no son ya más dos, sino UNA SOLA CARNE; por tanto, lo que Dios juntó no lo separe el hombre.” Mateo 19:6 RVR95

Dado que al casarse el hombre y la mujer se vuelven una sola carne, el divorcio es equivalente a amputarse una parte de uno mismo. Y nuevamente, ¿cuándo es permitido amputar una parte de uno mismo?, cuando la vida está en peligro, y no solo en un sentido literal: la violencia doméstica, el abuso psicológico, la irresponsabilidad financiera, son algunas de las cosas que podrían entrar en esta categoría.

Sin embargo, si me quiero divorciar ¿cómo defino a ciencia cierta si es válido el motivo por el cual me quiero divorciar?. Lamentablemente, Jesús únicamente menciona el adulterio como motivo de divorcio, no hay registro de que alguien le haya consultado por un motivo diferente, pero tampoco es sano que tracemos una línea general y digamos que el adulterio es la única razón válida para divorciarse porque fue el único caso que Jesús menciona. ¿Qué habría dicho Jesús si alguien le expusiera un caso de violencia doméstica? ¿habría estado él de acuerdo? es posible que sí, pero para nuestra mala suerte nadie se lo pregunto. ¿Qué hacemos entonces?.

¿Cómo debería funcionar esto en la práctica?

En los tiempos de Jesús existían en cada comunidad “Beit Din” o “Cortes de Torah”, que se encargaban de regular los asuntos de la comunidad a la luz de las Escrituras. Era lo mismo que hizo Moisés en Éxodo 18 cuando nombró jueces, o como cuando Salomón resolvió la disputa entre las dos mujeres. Estas cortes eran las encargadas de resolver las disputas en una comunidad, y entre otras cosas atendían también los casos de parejas que querían divorciarse. Este principio se practicaba también en los tiempos de la iglesia primitiva, pues eso es de lo que Pablo habla en la primera carta a los Corintios capítulo 5:

“Si alguno de ustedes tiene un pleito con otro, ¿cómo se atreve a presentar demanda ante los inconversos, en vez de acudir a los creyentes? […]. Digo esto para que les dé vergüenza. ¿Acaso no hay entre ustedes nadie lo bastante sabio como para juzgar un pleito entre creyentes? Al contrario, un hermano demanda a otro, ¡y esto ante los incrédulos!” – 1a Corintios 5:1,5-6 NVI

En esta porción Pablo está hablando del hecho de que no hay una corte de creyentes en la comunidad de Corinto (o no la utilizaban) para que resolviera los conflictos entre los miembros de la comunidad. Pablo les dice que debería haber entre ellos personas lo suficientemente sabias como resolver las disputas entre los creyentes de la comunidad y que no deberían llevar sus asuntos a las cortes seculares que obviamente eran dirigidas por inconversos.

Dado que nuestro medio no es tan diferente al medio de la comunidad de Corinto, donde el poder civil y religioso están divididos, y en nuestro medio podemos solicitar el divorcio civil sin involucrar las partes religiosas obligatoriamente, entonces es nuestro deber consultar a nuestra autoridad religiosa previo a solicitar un divorcio civil. Muy bien, pero ¿como debería funcionar esto en nuestro tiempo?.

Todos nosotros asistimos a una iglesia, ¿correcto?. Asistimos a una iglesia en particular a la cual hemos escogido asistir. Si asistimos a una iglesia es porque problemente compartamos la línea teológica de los dirigentes de dicha iglesia. Es decir, creemos lo que los dirigentes de esa iglesia nos digan, ya sea porque nos parezcan inteligentes, o porque nos parece que saben mucho, o porque nos parece que son hombres de Dios, o porque nos parece que tienen dones proféticos y Dios habla a través de ellos. Por lo tanto, si una persona desea divorciarse, lo que debería hacer es dirigirse a la iglesia a la cual escogió para asistir, consultar a los líderes religiosos a los cuales ha decidido seguir, exponerles su caso, consultarles si su caso será válido para un divorcio, y luego proseguir con aquello que sus líderes religiosos le indiquen: divorciarse si ellos lo consideran apropiado, o permanecer casados y tratar de resolver los problemas matrimoniales, y los mismos líderes religiosos estarían obligados a dar consejería sobre cómo mejorar ese matrimonio.

Si usted es de los que asiste a una iglesia porque fue “movido por el Espíritu” para asistir ahi, pero no necesariamente concuerda con todo lo que dice el dirigente de su iglesia, pues Pablo dice en Romanos 13:1 que debemos someternos a las autoridades porque Dios las ha establecido; por lo tanto, en este caso las personas también deben someterse a las autoridades de su iglesia.

¿Por qué es importante consultar a las autoridades religiosas? porque solo cuando un divorcio es legítimo entonces un segundo matrimonio es legítimo. Dicho de otro modo mucho más práctico: si mi líder religioso me autorizó a solicitar un divorcio, entonces mi líder religioso está también en competencia de celebrarme un segundo matrimonio. Si mi líder religioso no estuvo de acuerdo con mi divorcio, pues él no está en la obligación de casarme una segunda vez.

Las personas que asisten a la Iglesia Católica ya saben que existe una regla general, y es que el divorcio no es permitido bajo ninguna circunstancia. No es la intención de este artículo desvirtuar ni desvalorar la autoridad a la Iglesia Católica Romana, de modo que si usted ha decidido ser católico, entonces debe someterse a la autoridad de dicha institución y hacer lo que ellos digan. Por otro lado, si usted pertenece a una línea de cristianismo diferente y ha escogido una iglesia a la cual asistir, entonces usted debe consultar a los dirigentes de la iglesia a la cual usted pertenece para conocer su postura respecto al divorcio.

Por último, usted tal vez ya se divorció sin saber nada de esto, y lo hizo sin consultar una autoridad religiosa. ¿Qué hacer entonces?, pues primero que nada no se olvide de la Fe: todo ocurre porque Dios así lo quiere y todo es para bien. La Biblia dice que un pichón no cae al suelo sin que el Señor lo permita, ¿será posible entonces que dos personas disuelvan su matrimonio sin que Dios lo permita?. Por supuesto que no, si usted se divorció fue porque Dios lo permitió, y lo permitió para bien. Lo que puede hacer ahora es, nuevamente, aproximarse a su iglesia y a su líder religioso para solicitar una guía de qué hacer.

Conclusiones

Hemos descubierto algunos puntos muy interesantes en relación al tema del divorcio, los cuales enlistaremos a continuación:

  • La Biblia sí permite el divorcio.
  • En el tiempo de Jesús se asumía que el divorcio era permitido, lo que se debatía era cuándo era permitido y cuál era un motivo válido para divorciarse.
  • Jesús nos enseña que el matrimonio fue hecho para perdurar y no para ser disuelto, sin embargo él mismo nos menciona la infidelidad conyugal como un motivo válido para divorciarse.
  • Al casarse el hombre y la mujer se vuelven una sola carne, por lo tanto divorciarse equivale a amputarse un miembro, de modo que la decisión de divorciarse debe verse de esa manera.
  • Si usted está considerando el divorcio, acérquese a la iglesia a la cual usted ha decidido asistir y consulte los líderes a los cuales usted ha decidido escuchar, y siga las indicaciones que ellos le den, haga lo posible por salvar su matrimonio y recurra al divorcio como última opción cuando sus líderes así se lo hayan indicado.

2 thoughts on “¿Que dice la Biblia sobre el divorcio?

  1. Francisco idrogo says:

    Malaquias 2:16. El matrimonio es un pacto, y los pactos hechos delante de YAHVÉ ADONAI no pueden ser rotos. Romanos 7:2—3, está muy claro, lo único que disuelve el matrimonio es la muerte de uno de los cónyuges. Lo que DIOS unió no los separe el hombre.

    • Estimado Francisco: gracias por su interés y por haber leído el artículo.
      En cuanto a lo sus comentarios, mis respuestas son las siguientes. El matrimonio NO es un pacto. Todo pacto bíblico implica derramamiento de sangre, y eso no ocurre cuando dos personas se casan. Quizás sea un punto más sólido el de los rotos hechos ante Dios, pero tampoco es que no se pueda romper un voto hecho a Dios, sí se puede pero el precio es alto. En cuanto a lo que dice Malaquías, efectivamente el Señor aborrece el divorcio, pero como dijo Jesús, el Señor permitió a los hombres repudiar a sus mujeres debido a la dureza de sus corazones. Una cosa es que Dios aborrezca el divorcio pero otra cosa es que lo permita, son cosas diferentes. Dios permite el divorcio aunque lo aborrece. Y por último, la Biblia no se puede contradecir, de modo que si en Mateo Jesús dijo “excepto en caso de infidelidad conyugal” y estableció por lo menos ese caso en el cual el divorcio era lícito, pues no podemos tomar Romanos 7:2 para decir que el divorcio no es lícito en lo absoluto. No podemos tomar las partes de la biblia que se apegan a nuestra opinión y hacer caso omiso de aquellas que entran en conflicto.
      Por último mi estimado Francisco, me gustaría agregar una última cosa. El problema con la postura de la prohibición absoluta del divorcio es que los líderes religiosos solo se limitan a decir “no es permitido divorciarse” pero no proporcionan soluciones a las personas que tienen problemas matrimoniales. ¿Qué se hace con un cónyuge problemático? ¿qué se hace con un cónyuge infiel, despilfarrador, mentiroso, abusador, irresponsable?. Los líderes solo se limitan a decir “no pueden divorciarse” y no ayudan con ninguna solución. Usted Francisco, yo sé que no lo haré cambiar de opinión. Si usted opina que no es permitido divorciarse, pues yo ya sé que mis argumentos no lo harán cambiar de idea. Pero si usted opina así, solo espero que ayude a las parejas a sobrellevar sus problemas matrimonales y no se limite únicamente a decirles que no se pueden divorciar.
      Bendiciones

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