El día del perdón

Chivo expiatorio

“El Señor le ordenó a Moisés que les dijera a los israelitas: «Éstas son las fiestas que yo he establecido, y a las que ustedes han de convocar como fiestas solemnes en mi honor. Yo, el Señor, las establecí.” – Levítico 23:1-2 NVI

En la Biblia hay siete fiestas bíblicas que son establecidas por el Señor mismo:

  • Pascua
  • Primicias
  • Pentecostés
  • Fiesta de Trompetas
  • Día de la Expiación
  • Tabernáculos
  • El día de descanso

En 2,000 años de cristianismo, la religion cristiana se ha visto influenciada por incontables culturas y sufrido toda clase de sincretismos, y uno de los resultados es que las Fiestas Bíblicas que el Señor mismo estableció en Levítico 23 han quedado un poco fuera de foco. Tenemos presentes el nombre de algunas de estas fiestas, como Pascua y Pentecostés, pero nos hemos olvidado de varias de estas fiestas bíblicas. Este artículo tiene como propósito hablar de una de estas Fiestas Bíblicas olvidadas por el mundo cristiano: el Día de la Expiación.

Día de la Expiación o “Yom Kippur”

“Habló Jehová a Moisés y le dijo: «A los diez días de este séptimo mes será el día de expiación; tendréis santa convocación, afligiréis vuestras almas y presentaréis una ofrenda quemada a Jehová.” – Levítico 23:26-27 RVR95

El Día de la Expiación (Día del Perdón, según otras traducciones), cuyo nombre en hebreo es “Yom Kippur”, es el día del año que el Señor ha establecido para autoevaluarnos, reconocer nuestros pecados, arrepentirnos de ellos y pedirle perdón al Señor. En este día no se trabaja y se realiza ayuno:

“En ese día no harán ningún tipo de trabajo, porque es el día del Perdón, cuando se hace expiación por ustedes ante el Señor su Dios. Cualquiera que no observe el ayuno será eliminado de su pueblo. Si alguien hace algún trabajo en ese día, yo mismo lo eliminaré de su pueblo.” – Levítico 23:28-30 NVI

Además es un estatuto perpetuo, que no se cumple únicamente dentro de Israel, sino que se puede cumplir en cualquier lugar donde estemos:

“Por tanto, no harán ustedes ningún trabajo. Éste será un estatuto perpetuo para todos sus descendientes, dondequiera que habiten.” – Levítico 23:31 NVI

¿Cómo se celebraba Yom Kippur en tiempos biblicos?

Aunque Yom Kippur aparece establecida por el Señor como una de las siete fiestas solemtes en Levítico 23, es en Levítico 16 cuando aparece introducida por primera vez esta Fiesta, es mencionada después de la muerte de Nadab y Abiú, los hijos de Aaron.

“Éste será para ustedes un estatuto perpetuo, tanto para el nativo como para el extranjero: El día diez del mes séptimo ayunarán y no realizarán ningún tipo de trabajo. En dicho día se hará propiciación por ustedes para purificarlos, y delante del Señor serán purificados de todos sus pecados. Será para ustedes un día de completo reposo, en el cual ayunarán. Es un estatuto perpetuo.” – Levítico 16:29-31 NVI

Vean que interesantes las dos características que se mencionan de esta fiesta:

  • Es un estatuto perpetuo, es decir que no puede ser anulado ni abolido
  • Es un estatuto tanto para nativos como para extranjeros, es decir que no es un estatuto exclusivo para las personas del pueblo de Israel, sino que también aplica para nosotros los extranjeros que por medio del Mesías hemos sido injertados al pueblo del Señor y que junto con ellos compartimos las mismas promesas.

Pero además, en Levítico 16 se mencionan los rituales y sacrificios que se deben realizar este día. De los cuales, quizás sea el siguiente el que valga la pena citar:

“Pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados. Así los pondrá sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por medio de un hombre destinado para esto. Aquel macho cabrío llevará sobre sí todas sus iniquidades a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto.” – Levítico 16:21-22 RVR95

¿Alguna vez han escuchado la expresión “chivo expiatorio”? ¿se han preguntado de donde viene?. Pues viene de aquí, de Levítico 16. En dicho capítulo se menciona que para el día de Yom Kippur se tomaban dos machos cabríos para la expiación. Uno de ellos era sacrificado y el otro era enviado al desierto. En ambos casos, los machos cabríos cargabam con todos los pecados del pueblo. Atención: los pecados de todo el pueblo, no solo nuestros pecados personales, no solo los de nuestra familia. En Yom Kippur se pide perdón por los pecados de todo el pueblo, no solo por los míos.

No hay desierto ni tengo machos cabríos, ¿qué hago?

Debemos recordar algo y tenerlo muy claro: el cumplimiento de la Ley no es para salvación. Cumplimos con los mandamientos, preceptos y estatutos del Señor por obediencia y por amor a Él. Debido a eso procuramos cumplir con su Palabra dentro de lo que nuestras condiciones nos lo permitan. En el caso de Yom Kippur, probablemente nos cuestionemos cómo podríamos realizar los sacrificios que aparecen en Levítico 16, aún si conseguimos los machos cabríos quizás no estamos cerca de un desierto, y aún si tuviéramos esas dos cosas necesitaríamos también a un Levita, osea la persona encargada de realizar todos estos rituales.

¿Qué podemos hacer entonces?, el visionario Daniel nos da un excelente ejemplo:

“Entonces me puse a orar y a dirigir mis súplicas al Señor mi Dios. Además de orar, ayuné y me vestí de luto y me senté sobre cenizas. Ésta fue la oración y confesión que le hice:
»“Señor, Dios grande y terrible, que cumples tu pacto de fidelidad con los que te aman y obedecen tus mandamientos: Hemos pecado y hecho lo malo; hemos sido malvados y rebeldes; nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus leyes. No hemos prestado atención a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes y príncipes, a nuestros antepasados y a todos los habitantes de la tierra.” – Daniel 9:3-6 NVI

La oración de Daniel continúa hasta el versículo 19, y vale la pena leerlo todo, pero el punto queda claro: Daniel pide perdón por los pecados de todo el pueblo.

Bíblicamente hablando, no debemos hacer caso omiso de los pecados que ocurren alrededor. Por ejemplo, en Deuteronomio 21 se explica como se pide perdón y cómo hacer expiación cuando una persona es encontrada asesinada y se desconoce quién fue el asesino. Dicho capítulo explica que los sacerdotes y los ancianos de la ciudad seguirán un ritual, y al final harán la siguiente declaración:

“No derramaron nuestras manos esta sangre, ni vieron nuestros ojos lo ocurrido. Perdona, Señor, a tu pueblo Israel, al cual liberaste, y no lo culpes de esta sangre inocente.” – Deuteronomio 21:7-8 NVI

Con esta oración, la Biblia afirma lo siguiente:

“Así quitarás de en medio de ti la culpa de esa sangre inocente, y habrás hecho lo recto a los ojos del Señor.” – Deuteronomio 21:9 NVI

Ahora, pensemos por un instante: en el lugar donde vivimos, nuestra comunidad, nuestra ciudad, nuestro país, ¿es derramada sangre inocente? ¿nos hemos enterado de asesinatos que quedan impunes? ¿escuchamos noticias sobre homicidios cuyos autores se desconocen?. Si la respuesta es “sí”, entonces pensemos: ¿alguna vez le hemos pedido perdón al Señor por esa sangre inocente derramada?. Mucha gente quizás piensa que no tiene la obligación de pedir perdón por pecados de otros, pero como hemos visto, la postura bíblica es que podemos y debemos pedir perdón a Dios por todos los pecados de todo el pueblo. ¿Cuándo lo podemos hacer?, podríamos hacerlo cualquier día del año y Dios lo tendría en cuenta, pero hay un día del año que es ideal para pedir perdón por los pecados del pueblo, un día que el Señor mismo establecido para eso: el día de Yom Kippur

Somos la sal de la tierra

“Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee.” – Mateo 5:13 NVI

¿Cuántas veces hemos escuchado este pasaje? seguramente muchísimas. Sin embargo la mayoría de cristianos desconocen su verdadero significado. Cuando escuchamos “ustedes son la sal de la tierra” muchos lo interpretan como que somos aquello que le da sabor al mundo. Sin embargo, nada está más lejos de la interpretación real. Para entender este pasaje, lo primero que debemos entender es qué representaba la sal en el contexto bíblico, y en dicho contexto la sal era un conservante, era utilizado para conservar los alimentos, entre ellos los alimentos de los sacrificios.

“Yo, el Señor, te entrego todas las contribuciones sagradas que los israelitas me presentan. Son tuyas, y de tus hijos y de tus hijas, como estatuto perpetuo. Éste es un pacto perpetuo, sellado en mi presencia, CON SAL.” – Números 18:19 NVI

De modo que bíblicamente hablando, la sal representa un conservante. Ahora, si Jesús dijo “ustedes son la sal de la tierra”, ¿qué nos está diciendo? pues nos está diciendo que nosotros somos el conservante, ¿de qué? de este mundo. Debemos ser la sal que preserva este mundo, y no solo el mundo en general, sino específicamente nuestra comunidad, nuestra ciudad, nuestro país. Esto lo podemos ver en la Biblia: Sodoma y Gomorra fue destruida porque no había ni siquiera 10 justos, es decir que no habían ni siquiera 10 personas que fuesen sal para conservar esa ciudad. La tradición rabínica dice que en los tiempos de Noé llegó un punto en el cual solo quedaron dos justos: Matusalén y Noé, y que ellos dos no eran suficiente sal para conservar al mundo, dice también la tradición rabínica que Matusalén y Noé predicaron arrepentimiento durante 120 años, y que el Señor destruyó la Tierra porque la gente no se arrepintió, porque no había suficientes justos, no había suficiente sal para conservar al mundo. Otro ejemplo es Nínive, una ciudad que Dios condenó a la destrucción, pero a diferencia de lo ocurrido en los tiempos de Noé, la ciudad de Nínive sí se arrepintió cuando Jonás les predicó, oraron y ayunaron, y el Señor los escuchó, y revocó su decreto para destruir Nínive. En otras palabras, en Nínive hubo sal suficiente para preservarala.

Exactamente lo mismo podemos hacer nosotros en nuestra comunidad, en nuestro ciudad, en nuestro país: podemos pedir perdón por todos los pecados de nuestra comunidad, y con eso seremos la sal que preserva este mundo. Y un día perfecto para eso es el día de Yom Kippur.

¿Qué hago entonces para Yom Kippur?

El día de Yom Kippur podemos celebrarlo en cualquier lugar que estemos, y podemos celebrarlo haciendo lo siguiente:

  • Reposo: Yom Kippur es un sabático, pero no tiene tanto el propósito de que descansemos sino que su propósito es que suspendamos todas nuestras actividades, no solo laborales sino también cualquier actividad que nos distraiga tales como jugar o estudiar. ¿Distraernos de qué? de nuestro único propósito para ese día que es arrepentirnos y pedir perdón a Dios por nuestros pecados y por todos los pecados del pueblo.
  • Ayuno: ¿por qué se ayuna? ¿para sufrir? de ninguna manera. El propósito del ayuno es el mismo que el propósito de suspender toda actividad laboral, y es que nada nos distraiga de nuestra labor de arrepentimiento. Por ese motivo no cocinamos ni comemos, para tener más tiempo para pedir perdón. Y de hecho, lo ideal para ayunar en Yom Kippur es prepararse un día antes con una alimentación alta en carbohidratos y líquidos, para que el ayuno sea más fácil, para que tampoco sea el hambre la que nos distraiga de nuestra labor de arrepentimiento. Lo ideal es ayunar el día completo, absteniéndose tanto de alimento sólido como de líquidos, pero si una persona no está acostumbrada puede hacer ayuno solo de alimentos sólidos o solo la mitad del día.
  • Oración: este punto necesita poca explicación, oramos a Dios para pedirle perdón por nuestros pecados y por los pecados de nuestro pueblo. Daniel nos da un gran ejemplo en Daniel 9 de cómo se hace una oración por eso.
  • Yom Kippur se celebra una vez al año, comienza al atardecer de un día y finaliza al atardecer del siguiente día. Para saber cuándo celebrarlo, debemos consultar el calendario hebreo, se celebra entre el 9 y 10 del mes de Tishrei

¿Quieres ser sal de la tierra? ¿quieres ayudar a conservar este mundo?. Pero sobre todo, ¿quieres hacer la voluntad de Dios, quieres cumplir sus mandamientos y quieres ser obediente a su Palabra?. Si la respuesta es “sí”, entonces Yom Kippur es una oportunidad perfecta para eso.

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